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Guía turística en Kenia

Viajar por Kenia requiere de todas las cosas que uno normalmente lleva cuando parte de viaje . Sin embargo, hay consejos que siempre viene...

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sábado, 16 de febrero de 2013

Estambul, Turquía


Estambul es mucho más que localiza geográficamente en Europa y Asia, toda su cultura es una mezcla de ambos.

La ciudad se sentía muy diferente de Europa, y pude ver por qué los cercanos países de los Balcanes había llegado a ser tan influenciado por la cultura turca, había algo tan fascinante de todo.

Las tiendas de alfombras, las lámparas de mosaicos relucientes, el té turco se sirve en todas partes y el canto de las mezquitas varias veces al día te hacían sentir como si estuvieras en una parte totalmente diferente del mundo.

Estambul es una atracción turística. Camiones llenos de grupos de turistas visitan todos los días, ves las manos pegadas con paraguas y banderas para guiar a sus grupos de sus hoteles en todo el mundo, y el puerto es frecuentado por los cruceros cada mañana y tarde.

Tal vez se dio cuenta mucho porque era un contraste de los países anteriores que habíamos estado.

Pero la gran cosa acerca de Estambul fue que la ciudad se había adaptado tan bien al turismo.

Ellos saben exactamente cómo la mantequilla a los turistas, pero al mismo tiempo, que no pretenden ser algo que no son y no cambian sus hábitos, la cultura y los bienes a favor.

Lo que se ve en las tiendas es lo que se ve en sus hogares. Las artesanías, alfombras, y tuberías de agua es lo que ellos mismos prefieren, la música pop turca o tradicionales bandas en vivo que oís y veis es lo que escuchan a sí mismos, no es un espectáculo para los turistas (aunque sí saben que es apreciado).

Estambul era un lugar lleno de experiencias, y al igual que en Asia, se puede caminar fuera de la puerta y cinco minutos después estar en un lugar completamente diferente de lo planeado.

Estambul era una ciudad llena de sorpresas en cada esquina, desde lustrabotas con su caja de bonito diseño brillante herramienta de cobre a la gente que vende melones de carretillas de madera.

Perderse en los bazares y los mercados de especias, bebiendo té desde el atardecer hasta el amanecer y caminar sin rumbo por las calles empedradas laterales empedradas era algo que yo con mucho gusto lo hubiera hecho durante semanas ...

Si bien había conservado sus tradiciones, que eran en muchos sentidos muy moderno.

Por ejemplo, se cuenta con los tranvías más limpios y más moderno que he visto, que se ejecutan junto a los niños arrastran carros de madera de frutas y frutos secos por las calles.

Esa es la mejor manera que puedo describir cómo Oriente y Occidente, en esta ciudad - las mezclas modernas con la antigua, como los alimentos para mascotas se mezcla con especias egipcias en el mercado de las especias.

Todo está envuelto en un gran crisol de la cultura y nos encantó!

domingo, 26 de febrero de 2012

Guía Turística a Estambul


CÓMO LLEGAR:
Con Alitalia (desde Buenos Aires) se puede hacer conexión Roma-Estambul diariamente. Del aeropuerto a la ciudad, un taxi demora media hora y cuesta unos U$S 20. Hay ómnibus que hacen el mismo recorrido en poco más de una hora y cuestan U$S 7.

ALOJAMIENTO:
La ciudad tiene una impresionante variedad de hoteles, todos ellos a precios razonables. Por ejemplo, el Hilton, cuyas terrazas dan al Bosforo, cobra U$S 130 por una habitación doble.

COMIDA:
Lo más tradicional es el kebab: finas capas de carne asada que se sirven con pan de pita, condimentadas con yogur. La bebida nacional es el raki, una especie de anís que se toma con agua. Para los que no gustan del alcohol están los tradicionales café a la turca (muy fuerte) y el té de manzana.

MONEDA:
Lira turca.

IDIOMA:
Turco.

TRANSPORTE:
Los taxis son muy baratos, pero los conductores no hablan inglés, por lo que se recomienda tener anotado en un papel el lugar al que se desea ir.

miércoles, 4 de enero de 2012

De Bizancio a Estambul


Cuando los días del Imperio Romano estaban contados, se consideró conveniente elegir una nueva capital lejos de la turbulenta Roma.

Bizancio resultó entonces el lugar adecuado porque permitía una buena defensa y además estaba ubicada en la principal ruta comercial entre Asia y Europa. En el año 330, Constantino denomió a la ciudad Constantinopla y la convirtió en la capital del Imperio Romano de Oriente.

Con la caída de Roma, aquella quedó como la única capital, convirtiéndose en el centro del imperio Bizantino a lo largo de un milenio. Lo que nadie sabe en realidad es la fecha en que se fundó Bizancio. Lo que existe es una leyenda que cuenta que Bizas, de la ciudad Megara, consultó al oráculo de Delfos en qué lugar fundar una ciudad.

La respuesta del oráculo fue "Frente a los ciegos", por lo que Bizas y su comitiva comenzaron a deambular por la región hasta que llegaron a la colonia fenicia de Chalcedon. Aquel grupo de hombres se preguntó una y otra vez por qué la colonia no se había instalado en la cercana zona de Sarayburnu, enclavada en un sitio mucho más hermoso desde el punto de vista natural, por lo que rápidamente llegaron a la conclusión de que los fenicios eran "los ciegos del oráculo".

La belleza de la zona y la fe religiosa dieron mucha fuerza interior al sultán Mehmet el Conquistador en 1453, cuando reconquistó la ciudad arrasada por la Cuarta Cruzada y la llamó Estambul, para inmediatamente abocarse a la tarea de construir palacios, mezquitas y los tradicionales baños turcos.

Además de esa opulencia medieval, el viajero contemporáneo puede encontrar la magia tradicional de la arquitectura oriental, inserta en el hormigueo de una ciudad habitada por 12 millones de personas.

martes, 29 de noviembre de 2011

Estambul


Mezquitas, museos y palacios dan cuenta de solo una parte de sus .atractivos, pero caminar sus calles, respirar sus olores, sumergirse en el mar humano que la habita es uno de los desafíos que cada año se imponen cerca de un millón de viajeros occidentales.

Ávidos de esa experiencia única recorren la ciudad en busca de los tesoros artísticos que promueven las guías de viaje, pero también del despliegue de las modernas construcciones y las vanguardias del diseño que conviven con las glorias romanas, otomanas y bizantinas.

Estambul promete y entrega. A cada paso el viajero encuentra imágenes que superan en belleza los encuadres de las postales, el aroma de las castañas que se asan en cada esquina, las especias de los mercados del sector asiático.

Caótica y sensual, la cosmopolita Estambul sigue ofreciendo por las noches la danza del vientre como uno de sus espectáculos tradicionales, mientras cada día miles de mujeres van por sus calles con la mirada clavada en el piso y ropas tan oscuras como sus misteriosos ojos. Europa y Asia, tradición y modernidad, el imperio de los sentidos que espera (y sorprende) al viajero.

La otrora mítica Constantinopla está en continuo movimiento desde mediados del siglo pasado y eso se puede apreciar en algunos barrios que han crecido y ganado en identidad. De hecho la ciudad puede dividirse en cuatro sectores.

El más antiguo es Emononu, el barrio musulmán, que alberga los atractivos turísticos más tradicionales. El viajero que cruce el Galata encontrará en el otro extremo a Beyoglu, el barrio cristiano, en pleno proceso de reciclaje. Al norte se encuentran los fascinantes palacios (yalis) de los sultanes, hoy ocupados por estrellas del espectáculo y extranjeros millonarios.

Estas construcciones de madera que pueden apreciarse desde los cruceros que navegan el Bosforo fueron las que inspiraron las célebres casas sobre pilotes de Le Corbusier. El cuarto (y quizá menos visitado) sector es la parte asiática del Bosforo, donde se puede encontrar vestigios del esplendor otomano, como en Uskudar y Kadikoy.