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Guía turística en Kenia

Viajar por Kenia requiere de todas las cosas que uno normalmente lleva cuando parte de viaje . Sin embargo, hay consejos que siempre vien...

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domingo, 19 de febrero de 2012

Iglesia Santa Sofía


El estuario conocido como Cuerno de Oro divide el sector europeo de la ciudad, donde entre otros atractivos se encuentra la iglesia Santa Sofía.

Su cúpula, de 55 metros de altura y 31 de diámetro, sigue siendo uno de los puntos obligados de visita turística pues presenta aún algunas de las bellezas originales de su construcción en el siglo VI. Tras ser saqueada en la Cuarta Cruzada los oto manos la recuperaron en 1453 y la transformaron en mezquita.

Santa Sofía es para quien la visita un ambiente envolvente y cálido, un desafío constante a su capacidad de asombio. Dato importante para el viajero para ingresar es necesario dejar los zapatos en la puerta, como sucede en todas las construcciones religiosas musulmanas.

Cruzando la calle está la mezquita del sultán Ahmet I, más conocida como la Mezquita Azul debido a su interior de azulejos azules y blancos de Iznik, potenciados por la luz que llega desde la alta cúpula. Construida entre 1609 y 1616, es la única que tiene seis minaretes y la segunda más grande en el mundo musulmán.

Pero la más bella de todas las mezquitas im penales de Estambul es la de Solimán construida entie 1550 y 1557 poi Sinán, el famoso arquitecto otomano En el patio cinco veces al día, tal como exige el Corán, los hombres hacen abluciones antes de in gresar al recinto para sus plegarias.

Por fuera del impresionante aspecto religioso este sector de la ciudad da muestras de grandeza a través de sus palacios, como el de lbpkapi, residencia de los gobernantes otomanos entre los siglos XV y XIX Hoy se ha convertido en un museo que alberga las oyas del tesoro imperial y en él se encuentra la famosa daga esmeralda con un diamante de 84 quilates, junto a armaduras y tronos incrustados con diamantes y perlas.

martes, 27 de diciembre de 2011

La Vía Dolorosa


Vía Dolorosa

La Vía Dolorosa, con sus catorce estaciones, marca el camino de la Cruz que conduce al Calvario. Es mejor empezar desde la Puerta de los Leones (o de las Panteras) y que los cristianos conocen como Puerta de San Esteban, porque se dice que el santo mártir fue apedreado hasta la muerte en ese mismo lugar.

Justo frente a la plaza está la iglesia de Santa Ana, construida por los cruzados sobre las ruinas de una iglesia bizantina para conmemorar el lugar en que, según la tradición, santa Ana dio a luz a la Virgen María; el sitio justo del nacimiento está indicado expresamente en la cripta. El estanque de Bethesda recuerda el lugar donde Jesús milagrosamente dio poderes curativos al agua.

La iglesia del Santo Sepulcro que vemos hoy fue construida por los cruzados y constituye uno de los edificios más antiguos de lerusalén que permanecen aún en pie. Para los peregrinos cristianos de Occidente que llegan por primera vez, la iglesia conserva la atmósfera exótica, muy oriental, de los últimos ochocientos años.

Seis iglesias cristianas son copropietarias del Santo Sepulcro: Católica Romana, Ortodoxa Griega, Armenia, Siria, Copta y Etíope. El resultado es un conjunto de confesiones, canciones, rezos individuales, peregrinos en la tumba de Cristo, visitantes que se arrodillan y besan la piedra que conmemora el lavado del cuerpo de Jesús.

La época más fascinante para visitar la iglesia es durante la celebración griega de Semana Santa. En la víspera del Domingo de Pascua, el Fuego Santo desciende desde el cielo a la capilla del Santo Sepulcro.

Miles de peregrinos de todas partes del mundo se reúnen para encender sus velas en la llama que, según la piadosa tradición, brota del Sepulcro de Cristo. Al dejar la plaza de la iglesia del Santo Sepulcro, al sureste, una elegante torre forma parte de la iglesia del Redentor; desde su campanario se aprecia la Ciudad Antigua como en pocos lugares.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Paseo por Jerusalem


A partir de muy temprano en la mañana, desde los minaretes musulmanes, se escucha las campanas de la iglesia, las llamadas al rezo y las oraciones de muchedumbres de judíos ortodoxos que rezan contra la pared occidental. La ciudad está llena de sonidos que a veces compiten y otras armonizan.

Jerusalén no es una ciudad turística. No es una ciudad preciosa, ni pintoresca, ni fácil. Al llegar a ella se encontrará con una sensación extraña de lo que es la aventura. La ciudad no permitirá marcharse con unas simples fotos instantáneas tomadas desde la ventana de un autobús.

Cualquier persona que usted encuentre aquí, desde el conductor del autobús hasta el alcalde, parece haber vivido mil vidas y puede recrearle los oídos con historias que desafían la imaginación. Jerusalén le cautivará, le maravillará y le hará permeable a la ternura de toda historia humana, desafiándole a que examine su propia identidad.

Es muy difícil entender lo que la gente dice en sus acalorados discursos, porque la mezcla dejenguases verdaderamente extraña y, desde luego, es fácil imaginar que cualquier lengua del mundo se habla en Jerusalén en algún momento del día.

La Santa Sede del Vaticano reconoció a Israel como el destino oficial del milenio. Visitar la capital durante las celebraciones de Semana Santa invita a realizar un recorrido muy espiritual.

Jerusalén se divide en tres secciones: la Ciudad Antigua, Jerusalén del oeste, y la parte oriental (Jerusalén árabe). La Ciudad Antigua, rodeada por una muralla que data del siglo XVI, tiene siete puertas. Las más importantes son la puerta de jaffa, el acceso principal de la ciudad nueva, y la puerta de Damasco, haciendo frente a Jerusalén del este. La Ciudad Antigua, empedrada en el centro, alberga los hogares de los musulmanes, judíos, cristianos y armenios.

La mayoría de sus calles estrechas se alinean con los lugares donde los comerciantes venden comestibles y artesanías tradicionales. La parte nueva tiene como centro la plaza de Sión y la famosa avenida Ben Yehuda, un paseo peatonal que invita a sentarse en los cafés al aire libre y donde la vida nocturna es realmente bulliciosa; continúa por la mayor vía pública, la calle de Jaffa, y la calle King George que apunta hacia las tres calles de Rehavia y la colonia alemana. Una vez atravesada, el recorrido se reanuda en la plaza Zahal en el centro de Jerusalén.

Desde aquí sigue a través del complejo ruso por los alrededores de la calle Haneviym (de los profetas) y entra en dos intrincados vecindarios: el de los ultraortodoxos Mea Shearim y el centenario barrio Bukharin. Después de inspeccionar el borde norte, la ruta va al oeste por el valle de la Cruz donde están el Parlamento nacional (Knesset) y el museo de Israel Muchos de los signos religiosos de lerusalén están situados en la Ciudad Antigua.

Al llegar, uno puede percibir, casi de inmediato que no puede haber otra ciudad más histórica que ésta. Si permanece el tiempo suficiente podrá imaginar a Mahoma, Jesús o Abraham enzarzados en un constante debate teológico alrededor de un café turco en cualquier es quina.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Iglesias Europeas


Como centro de la cristiandad, Roma tiene gran número de iglesias: desde magníficas basílicas, construidas como testimonio de la grandeza de la Iglesia Católica medieval y renacentista, hasta edificaciones más humildes, donde se reunían los primeros cristianos a menudo clandestinamente.

Entre las iglesias más impresionantes están aquellas que fueron en su origen templos romanos. Los elementos añadidos a través de los años convierten estos edificios en lugares llenos de misterio.

Desde sus orígenes como asentamiento de pastores en la colina del Palatino, Roma creció hasta llegar a dominar un vasto imperio que se extendía desde el norte de Inglaterra hasta África del Norte. Más tarde,"tras la caída del Imperio, Roma se convirtió en centro del cristianismo; artistas y arquitectos llegaban hasta ella a trabajar para los papas. Su legado está presente por toda la ciudad.

Hay más iglesias en Roma que días en el año, por lo que es necesario ser selectivo. Los peregrinos católicos siempre han acudido a las siete basílicas mayores: San Pedro, corazón de la Iglesia Católica Romana; San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán), San Paolo fuori le Mura (San Pablo Extramuros), Santa Maria Maggiore (Santa María la Mayor), Santa Croce in Gerusalemme, San Lorenzo fuori le Mura y San Sebastiano.

Todas ellas contienen innumerables reliquias, tumbas y obras de arte de distintos períodos. Las iglesias más pequeñas pueden ser también fascinantes. San Pedro será, obviamente, el centro espiritual del Jubileo. Incluso los no creyentes estarán tentados de integrar las largas filas para atravesar la Puerta Santa, que el Papa abrió en Navidad en un ritual solemne que data de 1450, simbolizando el comienzo del Jubileo. La Puerta Santa se cerrará cuando este finalice.

Hermosa y sorprendente, a esta ciudad le cabe el raro privilegio de ser una especie de museo al aire libre. Roma guarda siempre algún secreto para quien la visite, aun para aquellos que han llegado a ella en más de una ocasión. Atrae por su historia, por sus opciones gastronómicas, por su acervo artístico y por su gente.

lunes, 18 de abril de 2011

Turismo en España - Galicia, Parte 2


Las calles y plazuelas próximas al templo invitan a un relajado paseo sobre su empedrado, ofreciendo la mayoría de ellas unas pintorescas vistas sobre el cauce del Miño. Una buena hora para hacerlo, sin duda, es el amanecer.

En ese momento, cuando el día está despertando y el sol comienza a calentar las frías piedras de los muros, el contraste de colores configura una casi teatral perspectiva.

Como esta fue una ciudad amurallada, se abren a nuestro paso numerosos arcos, últimos vestigios de un recinto fortificado que en la actualidad solo conserva las puertas. Así, entre bellas muestras de arquitectura popular, llegamos a la iglesia de San Telmo, donde la influencia del barroco portugués no pasa inadvertida. Tan ecléctico edificio se asienta sobre una cripta que, según cuentan los más viejos del lugar, formó parte de la vivienda de este santo tudense.

Otros muchos tesoros de arquitectura religiosa guarda el casco urbano, como la iglesia de San Francisco, el convento de las Monjas Encerradas o la renacentista Capilla de la Misericordia. Pero nuestros pasos deben seguir el caminar de muchos lugareños, que discurren animadamente rumbo al monasterio de Santo Domingo, uno de los lugares de esparcimiento habituales de la villa.

Una senda completamente rodeada de castaños conforma la ruta a seguir para llegar a este lugar de recogimiento religioso. En sus inmediaciones, podemos encontrar bucólicos enclaves, como el conjunto formado por una agreste fuente de principios de siglo XVIII y su correspondiente lavadero donde, hasta no hace mucho tiempo, la mayoría de las mujeres del pueblo hacían la colada. La explanada contigua al monasterio, cuya figura muestra inconfundibles trazas góticas, invita a la conversación con los muchos tudenses allí congregados.

La vida social de la localidad recobra su máxima actividad todos los jueves (cuando se celebra el popular mercadillo, que data de 1679) y durante las fiestas en honor de San Telmo, donde se mezclan religiosidad, alborozo y gastronomía. De hecho, uno de esos días tiene lugar el Festival Popular de la Anguila, uno de los muchos manjares que proporciona el Miño.

domingo, 17 de abril de 2011

Turismo en España - Galicia, Parte 1


Frontera de piedra

El gallego tiene su pariente más cercano en Portugal, más al sur, donde el Miño desemboca en el océano. Río arriba está Tui, una bellísima ciudad fronteriza olvidada de las aduanas. Sus habitantes vivieron siempre pendientes de lo que pasaba en el cercano territorio portugués, ya que las relaciones entre unos y otros sufrieron constantes altibajos. Ahora, los antiguos límites son solo recuerdos de una época de rivalidades ya olvidadas, que han sido sustituidas por un fructífero intercambio cultural. Un intercambio que ha tenido como excepcional testigo al pausado río Miño.

Precisamente desde dicho río podemos obtener la estampa de una de las ciudades más antiguas y monumentales de Galicia. Poco a poco, las huertas cercanas al cauce se integran con las primeras viviendas que progresivamente ascienden y se agrupan en torno a una mole de piedra -que para sorpresa del caminante no es un castillo, sino la catedral de la ciudad- como si estuvieran buscando el refugio más adecuado.

Al igual que estas centenarias casas, el viajero se sentirá atraído hacia el templo.

Construido a medio camino entre los siglos XII y XIII,.sus piedras adquirieron formas propias del románico y del gótico, al margen de su evidente aspecto de castillo feudal, con numerosas almenas y troneras. De las cuatro puertas que dan acceso a su interior, el pórtico principal ostenta un esbelto pero robusto templete sostenido por dos columnas, que da cobijo a cuatro estatuas que representan diversas figuras de los libros sagrados, tales como San Pedro o Moisés, con sus característicos símbolos.

Ya en su interior, bajo las tres naves de considerable altura, la sencillez artística encuentra su culminación en el altar mayor, junto al que se abren las recoletas capillas dedicadas a Santiago y a San Pedro.

Sin embargo, la más llamativa y popular de todas es la que se construyó bajo la advocación de San Telmo y que guarda con celo sus reliquias. Finalmente, el espacioso claustro de bóvedas ojivales nos muestra diversas inscripciones del obispo Torquemada, quien realizó algunas modificaciones del mismo en 1569.

jueves, 3 de febrero de 2011

San Fransisco - Pelourinho y sus Iglesias


No es posible describir esta ciudad sin mostrar los rasgos de su gente: una mezcla de descendientes de europeos y de esclavos traídos desde África en bodegas que no solo transportaban personas como si fueran ganado, sino también su cultura, sus creencias, sus mitos, su música, arte y sabiduría.

Y es esa gente -y solo ella- la que le dio vida y nombre, y se lo sigue dando. No es casual encontrar a las mujeres vestidas de blanco y ataviadas con turbantes, cocinando manjares típicos detrás de una mesita en plena calle.

Ni rastrear lo más profundo del sincretismo religioso afroamericano en alguna ladera empedrada, bordeada por casitas humildes de las que se escapa el batir de los tambores. Solo aquí aparecen los hombres vestidos de blanco que parecen bailar y están luchando, o viceversa, en esa práctica marcial que es la capoeira, donde la estética surte más efecto que la violencia.

Las callecitas del Pelourinho están sembradas de iglesias, como toda la ciudad. Verdad o leyenda, los bahianos juran que su ciudad tiene 365 iglesias, una por cada día del año. Y que además alberga a la más fastuosa de todas: el complejo arquitectónico formado por la iglesia de San Francisco y la iglesia de la Tercera Orden de
San Francisco.

Esta última, s más pequeña, conserva entre sus muchos tesoros un cuadro del siglo XVIII al que, si se lo mira desde un lado y después desde el otro, se tendrá la sensación de que los ojos del personaje siguen al espectador y que su expresión cambia.

No son especialmente limpias las calles del Pelourinho, sino más bien lo contrario; se conservan sus orígenes a la vista. Hombres ricos, dueños de ingenios, haciendas y vidas esclavas, solían tener en esta zona sus altas residencias.

Y muy cerca estaba una especie de plaza seca (Largo do Pelourinho) en la que se castigaba a los negros rebeldes. Con el tiempo, las mansiones de antaño se fueron transformando en sórdidos conventillos en los que se hacinaban familias de todo origen. Poco queda de las historias trágicas, solo las paredes en las que han transcurrido.

Hoy, esta parte de Bahía es un centro turístico de primer nivel, con bares en las veredas angostas, locales de venta de artesanías y joyas autóctonas, comerciantes que cuelgan las ropas tradicionales hechas con telas livianas, y extranjeros llegados desde los untos cardinales del orbe, observados sin disimulo por los habitantes de la zona.

El Largo do Pelourinho mantiene el aspecto del siglo XVIII, bordeado de casas coloniales superadas en altura por las torres orientales de la iglesia de Nuestra Señora de los Negros, construida por esclavos y hoy frecuentada por sus descendientes.