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sábado, 28 de mayo de 2011

Hotel Monte Pascoal


Siempre se dijo que Salvador no contaba con buena hotelería. Comentario por demás errado, ya que nos encontramos con una variedad muy numerosa y a la altura de los estándares internacionales de servicio.

El Hotel Monte Pascoal está ubicado en el barrio Barra, frente a la playa, a 20 minutos en ómnibus del Peló, lorge Martínez & Asociados ofrece un paquete de 7 noches de alojamiento en hotel categoría 4 estrellas con desayuno. Incluye además pasaje aéreo Mvd/Sal/Mvd, traslados y paseos. Precio: US$615 por persona, en base doble.

Un paseo gastronómico bahiano puede acarrear sabores demasiado picantes para lo que está acostumbrado nuestro paladar. Esté alerta. Esta cocina, de influencias portuguesas, brasileñas y africanas, se caracteriza por acompañar sus platos con salsa de malagueta y emplear mucho azeite-de-dende, que se extrae de una palmera originaria de África. Esto es lo que le otorga el sabor fuerte a las comidas.

Para poder adaptarse, la solución es aprender el significado de la palabra quente (picante). Pruebe de todo: las moquecas, una especie de guiso con camarones sazonados con coco, maní, castañas de cajú, cebolla, perejil, ajo, salsa de tomate y azeite-de-dende-, el vatapá, a base de mariscos o pollo, condimentado con coco, palta, pimientos verdes y dende-, y el acarajé, unos bollitos hechos con pasta de fradinho, que se fríen en azeite-de-dende, y se acompañan con camarones secos, pimiento y una salsa de cebolla y tomate a la vinagreta.

Entonces, cuando le pregunten si lo quiere quente. sabrá qué responder. Las bahianas también son excelentes reposteras. Imposible negarse a las cocadas, a las ambrosias (dulces de yema de huevó y canela) y a los brigadeiros.

sábado, 21 de mayo de 2011

Salvador de Bahía


La visita a Salvador es apenas el comienzo de un memorable recorrido por el litoral del estado, lleno de bellos paisajes que todavía no fueron tocados por el hombre. A lo largo de 750km nos encontramos con lugares como Ilhéus, Porto Seguro, Santa Cruz de Cabrália y Prado, que siguen mostrando tramos salvajes repletos de cocoteros, islas y mar de aguas cristalinas.

Itaparica (playas de agua tibia y poco profunda, del otro lado de la Bahia de Todos os Santos) es el punto de partida hacia el litoral sur, que actualmente tiene sus encantos más accesibles por la moderna ruta Línea Verde. Esta carretera recorre parte del litoral bahiano, desde Praia do Forte hasta Mangue Seco, en la frontera con el estado de Sergipe.

Aun el brasileño cuando visita Salvador por primera vez, queda impresionado. A cada paso hay una iglesia, bahianas gordas vendiendo acarajé, cocoteros y edificios con siglos de edad. Todo rodeado por playas y gente sonriente. Si es día de fiesta, los tríos que circulan por las calles con sus ritmos provocativos, hacen bailar hasta a las piedras.

Bajo el sol y las bendiciones del Señor do Bonfim, Salvador está más colorida. Escenario de las mayores expresiones artísticas e históricas de la ciudad, el Pelourinho -conjunto de las primeras casas- erigido en el corazón de esta comarca, recibió nuevos colores.

El centro histórico despierta desde 1985 atenciones especiales. Fue considerado por la Unesco, Patrimonio Cultural de la Humanidad y registrado como el conjunto más importante del estilo colonial brasileño. La restauración está devolviendo a los edificios e iglesias su apariencia original Las viejas construcciones, otrora con fachadas decadentes, fueron totalmente restauradas y en la actualidad abrigan tiendas, restaurantes y museos.

Por las calles del Peló (como los bahianos acostumbran llamarlo) el espíritu de la ciudad está presente en los compases marcados de grupos afros y en el olor del dende que invade el aire; sonidos y perfumes que solamente se encuentran en este territorio.